EL VALOR DE LA AMISTAD

Fomentar, mostrar y acompañar los valores humanos en el proceso evolutivo del niño es importante para su desarrollo personal y su entorno. Todos los valores tienen mucho que mostrarnos para saber gestionar un sinfín de situaciones que vivimos y viviremos a lo largo de nuestras vidas..

En este artículo voy a centrarme en el valor de la amistad ya que para mi parecer engloba tantos otros en si mismo. La amistad no sería posible sin el amor, empatía, respeto, tolerancia, humildad, humor, risa, paciencia, trabajo en equipo, sinceridad, solidaridad, generosidad, perdón, compasión, etc.

En La Calma de la Esencia ponemos especial atención a crear espacios donde el niño pueda aprender vivencialmente el valor de la amistad y lo que conlleva en sí una amistad. Quiero aclarar que esto no implica a obligar al niño a ser amigo de nadie, ya que en todo momento se respetan a los niños y sus criterios, pero sí que en casos de este tipo aplicamos el valor del respeto, para fomentar un ambiente de comunidad donde podemos convivir diversas realidades, y así resolver posibles conflictos de la propia vivencia.

Al acompañar el valor de la amistad, el niño de forma natural aprende a gestionar sus propias emociones, ya sean emociones creativas como el amor y la alegría, o emociones “contaminadas” como la ira. El echo de poder acompañar el niño justo en ese momento en que esta vivenciando cualquier tipo de estas emociones, nos da la oportunidad de llevar a la parte consciente el resultado que obtenemos en ambos casos. En la mayoría de los casos, el niño , siempre acaba eligiendo las emociones de carga positiva que le conectan con la diversión , la alegría y el juego.

Hace pocas semanas viví una historia entre Asier que tiene 2 años y medio y su hermana Aitana que tiene 5. El conflicto se transmutó en un día maravilloso para todos.

Estaba observando a los peques, mis grandes maestros, como jugaban, saltaban y reían. De pronto, Asier rompió a llorar tendido en el suelo, su hermana Aitana se encontraba sentada en una hamaca a pocos centímetros de él. Con serenidad fui, me senté en el suelo entre los dos hermanos. Le tendí mi mano a Asier, me agarró fuertemente y se calmó. Pasados esos momentos de lloros, empecé una dulce, tierna y amorosa conversación entre ellos dos, para resolver la situación. Cada uno tuvo su oportunidad de explicar su realidad, que evidentemente eran diferentes. Asier pudo explicar con su vocavulario y expresión corporal, que su hermana le había empujado para sentarse en la hamaca que él había visto antes. Aitana negó rotundamente el empujón. Asier la acusó de mentirosa. En ese instante me situé frente a Aitana, a su altura, le tendí mis manos, las agarró, nuestras miradas se unieron , y con el amor y respeto más profundo que nace de mi ser hacia mis pequeños grandes maestros, le pregunté si era cierto lo que Asier estaba diciendo. Aitana asintió, confesó que le había empujado, ella también quería sentarse en la hamaca. Acompañé y ofrecí el valor del respeto y el amor ante esta situación. Aitana y Asier se fundieron en un fuerte abrazo y besos. Ese día proclame a Aitana como reina del Amor. Y así fué, durante todo el día sus acciones eran bellas y amorosas. Se sentía feliz a pesar de lo sucedido. Asier lo proclame rei de la valentía, y así también se manifestó.

En la amistad residen muchos valores que la sociedad actual tiene casi olvidados, peró que los más pequeños nos recuerdan constantemente lo importante que son.